Reunimos ahora en una serie de artículos algunas de las características y principales argumentaciones recogidas en lo que se conoce como “el nuevo ateísmo” una de cuyas caricaturas es APC.
Aunque el nuevo ateísmo se presenta como un ateísmo «en nombre de la ciencia», sin embargo, todos los críticos coinciden en que sus argumentaciones no están cuidadas ni bien construidas. Ahora bien, sus escritos logran transmitir unas actitudes ante la vida y, sobre todo, unos sentimientos frente a las religiones. En este sentido, el nuevo ateísmo es un fenómeno típico de la postmodernidad, en tanto que se apoya no tanto en la razón cuanto en los sentimientos y emociones.
Los discursos del nuevo ateísmo se dirigen principalmente a criticar las religiones y, sólo de una manera secundaria, a considerar la existencia de Dios. Se trata, sobre todo, de un ateísmo polémico frente a todas las religiones y explícitamente anticristiano. En este sentido se trata de un ateísmo como contra religión. Para los nuevos ateos la religión es la peor cosa que alguna vez pasó a la humanidad, por lo que necesita ser eliminada. Todos coinciden en que la religión no sólo es falsa, sino que es causa de maldades, desmanes e infelicidad.
Contexto social del nuevo ateísmo
Conviene que tengamos presente, también el contexto social que ha dado lugar al nuevo ateísmo. Debemos considerar, al menos, los siguientes factores:
- En el trasfondo de las posiciones de muchos autores se encuentra el atentado al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Hay que tener en cuenta que el 11-S supuso un duro golpe para muchos intelectuales, que habían supuesto que Dios y la religión habían muerto. Para muchos la violencia más terrible es la que proviene de las religiones, particularmente de los monoteísmos. Resulta significativo lo que, a propósito del 11 de septiembre, escribía Dawkins en The Guardian: «Muchos de nosotros veíamos a la religión como una tontería inofensiva. Puede que las creencias carezcan de toda evidencia pero, pensábamos, si la gente necesitaba un consuelo en el que apoyarse, ¿dónde está el daño? El 11 de septiembre lo cambió todo. La fe revelada no es una tontería inofensiva, puede ser una tontería letalmente peligrosa. Peligrosa porque le da a la gente una confianza firme en su propia rectitud, un falso coraje de matarse a sí mismos, lo que automáticamente elimina las barreras normales para matar a otros. Peligrosa porque les inculca enemistad a otras personas etiquetadas únicamente por una diferencia en tradiciones heredadas. Y peligrosa porque todos hemos adquirido un extraño respeto que protege con exclusividad a la religión de la crítica normal. ¡Dejemos ya de ser tan condenadamente respetuosos!». Los bárbaros atentados del 11 de septiembre se han convertido en un as en la manga de la retórica atea, que los usa como un símbolo de la capacidad devastadora de la religión. Todo se pone en el mismo plano, equiparando a las personas religiosas con los fanáticos, suicidas y asesinos.
- Otro elemento contextual es la negación de la evolución por parte de cristianos conservadores de Estados Unidos. En los evolucionistas se advierte una inquina especial frente al creacionismo y la teoría del diseño inteligente, sostenida en ámbitos evangélicos norteamericanos. En América se ha dado una gran confrontación entre los evolucionistas y quienes sostienen una interpretación literal del Génesis, la cual está en el trasfondo de las posiciones de muchos ateos anglosajones, que se consideran guardianes de la ciencia, la verdad y el progreso.
- También debemos tener presente la proliferación de sectas en Estados Unidos. Se podría decir que cada día nace un nuevo grupo, aparece una nueva «religión», que se acoge a la protección de la libertad religiosa para propagarse. Así lo describe Dennett: «Las religiones nacen de manera tan rápida que el sitio web sobre nuevas sectas no puede recogerlas todas. Muchas duran sólo unas pocas semanas o meses, a veces una generación o dos. Muchas que comenzaron se extinguirán en breve».
- Un último factor, especialmente relevante en la Europa continental, se relaciona con el fiasco que supuso la experiencia comunista, simbolizado en la caída del muro de Berlín. Esto provocó una crisis de plausibilidad del discurso político de la izquierda que, unido a la sensación de hegemonía cultural del cristianismo –acrecentada por el intenso pontificado de Juan Pablo II– generó un cambio de estrategia. En el centro de la discusión política no se sitúan ya los sistemas económicos, sino los valores que deben alentar la convivencia. Muchos intgelectuales de izquierda tomaron entonces el laicismo como bandera ideológica.
Tendencias en el nuevo ateísmo
En el seno del nuevo ateísmo pueden distinguirse dos tendencias principales, una predominantemente cientificista y otra tendencia más vinculada a la ilustración continental, especialmente francesa. El primer grupo, dominante en el mundo anglosajón, se apoya en los resultados de las ciencias experimentales para realizar su crítica de las religiones. Los principales promotores del nuevo ateísmo consideran que sólo la ciencia experimental puede ofrecer una explicación completa y fiable de la realidad. Desde esta base afirman que no existe nada más allá de la naturaleza («naturalismo científico»). Por consiguiente, no existe Dios, ni alma, ni vida después de la muerte. La naturaleza se reproduce por sí y no por creación de Dios. Dado que Dios no existe, las explicaciones y causas de todo son puramente naturales y pueden ser comprendidas por la ciencia. Liderados por Richard Dawkins, forman parte de este grupo de ateos militantes autores como Christopher Hitchens, Daniel Dennett y Sam Harris, conocidos como «los cuatro jinetes». Sus tesis tienen su base filosófica en el empirismo y encuentran una fuente de inspiración directa en Bertrand Russell así como en el cientificismo popular divulgado por autores como Carl Sagan o Steven Weinberg
La tendencia ilustrada, por su parte, da por definitiva la crítica a Dios y a la religión realizada en los siglos XIX y XX, suscribiendo, desde un materialismo sin concesiones, la tesis de la muerte de Dios. La segunda tendencia conecta especialmente con el ateísmo del siglo de las luces, aunque en la virulencia de sus escritos y en muchas de sus argumentaciones, tienen similitudes con los nuevos ateos cientificistas. Estos autores sostienen un materialismo inspirado en ilustrados franceses como el barón de Holbach y J. Meslier. Se inspiran también en Nietzsche, que es el primer autor en presentar una alternativa al cristianismo, haciendo posible el ateísmo. Dentro de esta rama nos encontramos con Michel Onfray como autor mas virulento que propone el hedonismo, el cuerpo y la materia en lugar de las nociones cristianas de ascetismo, alma o más allá. Para el el ateísmo no es la conclusión de una argumentación racional, sino el punto de partida. Mucho más moderado es André Comte-Sponville. Autor más sutil y sistemático que el anterior, propone una espiritualidad atea en su obra más conocida sobre el tema, «El alma del ateísmo. Introducción a una espiritualidad sin Dios».
Hola, no creo que ningún argumento intelectual, por muy profundo y lógico que sea, haga cambiar la creencia de un religioso ni de uno que se considere ateo. Básicamente, todo es cuestión de fe. Una fe que principalmente nos inculcaron los mayores desde pequeños, con el miedo, la deidad, el cielo, el infierno y mil supuestos más, que no hacen otra cosa que ir aumentando con el paso de los años con la demostración de ritos, adoraciones a imágenes o pautas diarias de convivencia siguiendo doctrinas; todo ello, creado por la invención del ser humano, que desde los primeros brujos, chamanes, hechiceros o magos prehistóricos, hacían de la ignorancia cualquier símbolo del dios omnipotente. Como leí a un compañero de comunidades (no recuerdo su nombre) en nuestro planeta geoplutense, " Existen más de 5000 religiones en el mundo, pero no te preocupes, la tuya es la verdadera". Da una idea de la diversidad de pensamiento, con lo que el ateísmo, también puede llegar a ser una forma de religión. Al ser una posición de pensamiento, la discusión se hace muy subjetiva y todo argumento en pos y en contra, resulta muy relativo al no tener certezas de nada. Saludos.
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Muchas gracias Salvador por tu comentario. Coincido en ti en parte de los apuntes que haces, algunos de los cuales se van a desarrollar en posteriores entradas. De cualquier forma hay una connotación, muy típica del nuevo ateismo en la que se asimila Fe con irracionalidad, cosa con la que no estoy de acuerdo tal y como se explicará en la siguiente entrada del blog. De cualquier modo gracias otra vez por expresar tu opinión
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