En el programa de esta semana de “Alo Presidente” del hermano Molina, se acude nuevamente a una colaboración, como suele decir el jefe Molina “escrita por nuestro amable colaborador Ruben ECHEVERRIA”... Nadie dudamos de su amabilidad pero en cualquier caso la duda viene más del lado de su inteligencia.
Veamos: la colaboración va sobre si el cristianismo va a dejar sin efecto o no la ley de Moises, de modo que el articulo comienza...
“La doctrina central del cristianismo es aquella en que Jesús, aparece para dejar sin efecto la Ley de Moisés y establecer un Nuevo Pacto, el cual dejaría fuera de acción y obsoleta la Ley de Moisés”.
En este punto ya partimos de un punto confuso: que entiende mosén Ruben por la ley de Moisés y que entiende por un Nuevo Pacto... Porque si la ley de Moises la toma como los 10 mandamiento de la ley entregados por Dios a Moises, (¿donde están los cristianos que niegan su validez?), si la ley de Moises la entiende como el conjunto de la Torá judía, incluyendo la interpretación oral y la recopilación de las leyes judías... ¿que tiene que ver con el cristianismo actual? Tampoco define que quiere significar con ese “Nuevo Pacto” ...
En cualquier caso el illuminati Echeverria acude a un estudio comparativo extraído de la Biblia de los testigos de Jehová y de la reina Varela... ¿que podrían pensar la mayoría de estudiosos de la Biblia y gran parte de los cristianos, entre ellos los católicos de esto?: Una de las biblias es la primera version protestante de la Biblia (en realidad la segunda, basada en el trabajo realizado por Casiodoro de Reina en 1569) y aunque con una gran similitud (excepto en los libros considerados como canónicos) con la biblia católica, es un trabajo filológicamente bastante pobre, que posteriormente fue mejorado en parte por Cipriano de Varela. No podemos decir lo mismo de la edición de la Biblia de los testigos de Jehová, la edición de Watchtower: según los expertos la versión de la Sagrada Escritura de los TdJ ha llamado la atención de todos los estudiosos que no dudan en denunciar sus falsedades y notar sus divergencias con respecto de los textos bíblicos auténticos. Así, Anthony Hoekema, teólogo calvinista experto en Sagradas Escrituras, indica “La Traducción del Nuevo Mundo no es una traducción objetiva de la Biblia en inglés moderno, sino una traducción falsificada en la cual muchas de las enseñanzas de la Sociedad Wachtower han sido fraudulentamente introducidas”
(The Four Major Cults: Christian Science, Jehovah's Witnesses, Mormonism, Seventh-Day Adventism, 1965 ).
Ruben, Después de un análisis (¿?) confuso de algunos textos, en los que confunde ley, Pacto y alianza... concluye: “El cristianismo fue desarrollado posteriormente a los Evangelios, y está basado en algunos versículos equívocos...” y poco después indica “Sabemos que los libros del llamado Nuevo Testamento se elaboraron varios años después de Cristo. No hay claridad acerca de los autores.”
Pero el rápidamente se apunta a un carro:
“Una de las muchas hipótesis es la que entrega el escritor e historiador Fernando Conde Torrens: Lo hicieron Eusebio de Cesarea y Lactancio, en los años 302 de la Era Común, eso según relata fue solicitado por Augusto Docleciano, en esa entrevista estaba presente el hijo del César, Constantino y a este le atrajo la idea de la necesidad de unir las diferentes religiones, y unificar el imperio, con esa herramienta ideológica...”
Aquí otra vez patina nuestro amigo Echeverría porque escritor si que es el amigo Conde Torrens, pero de historiador tiene poco (igual la aficción) ya que es ingeniero... Esto me suena sobre su hipótesis simplemente copiaré aquí la respuesta que le da Piñero, un escéptico, agnóstico, estudioso de la biblia, al amigo Torrens sobre su hipótesis:
“Inventar el cristianismo es absolutamente imposible ya que tardó, por lo menos unos 420 años en constituirse. Y si se ha leído el Nuevo Testamento en griego se caerá en la cuenta que es absolutamente imposible que sea un producto del 303. Entonces, un libro que defiende una hipótesis como esa es un libro que no merece la pena leerse. Es sencillamente perder el tiempo cuando hay tantísimas cosas que leer.
Y lo dice un filólogo, un escéptico, un racionalista, un agnóstico a quien le da igual que el resultado de su investigación contradiga sus propios presupuestos, que solo busca la posible y probable “verdad histórica”. No tengo ningún inconveniente en aceptar que se inventó el cristianismo en el 303, si la hipótesis que sustenta esta afirmación es razonable y explica los datos. Y voy a dar solo uno: tenemos papiros, del Nuevo Testamento datados por ateos científicos, que centre todos contienen ya el Nuevo Testamento hacia el año 200!!! Y tenemos uno especialmente, el Papiro 52, de más o menos el 150, que contiene ya el texto muy parecido al que se reconstruye científicamente hoy, del Evangelio de Juan 18,31-33.37-38. Este papiro se halla en la John Rylands University Library de Manchester con la signatura “Gr. Pablo 457” y es estudiable a través de cristales protectores por cualquier científico que se acredite.
La hipótesis del Señor Don Fernando Conde Torrens es absolutamente imposible y no perderé el tiempo en leer su libro.”