martes, 21 de noviembre de 2017

Hitler "el católico" parte I

Escribo hoy mi blog otra vez desde la cárcel ... no os alarméis, solo es prisión preventiva mientras se celebra el juicio...
Existe un tema recurrente en APC que en los últimos comentarios del blog han vuelto a salir (lo hacen de modo recurrente) y es el catolicismo de Hitler, y su relación con el genocidio judío. Es lógico ya que es uno de los temas estrellas de Jacinto: uno de los días a la salida de la taberna de regreso a su ciberbunker, decidió que escribiría una “colaboración” sobre el tema, colaboración que se alargo a una famosa trilogía, que de alguna manera han quedado en el archivo de APC ya que no conviene sacarlas mucho por sus frecuentes “erratas” históricas.
En cualquier caso su argumentación, se basa en dos hechos:
  • Hitler fue bautizado católico (CIERTO!!!! OMG!!! Un dato verídico aportado!!!), y como tal defendió que su misión era una misión divina,  incluido el genocidio... en sus palabras...”Lo que Cristo, figura mítica, dicen que dijo da igual , no se trata de eso sino de que Hitler y los nazis eran cristianos y Hitler profundamente católico y pro-vida”.
  • La iglesia católica simpatizó con la causa nazi y no hizo nada, especialmente el papa Pío XII por frenar el genocidio, es más se insinúa que se vio, por parte de muchos católicos con buenos ojos... y ahí se habla y se aportan datos sobre los ustachi, y sobre las preferencias de la Iglesia por los regímenes fascistas...


El primer punto es argumentado por Pardo a partir de frases entrecomilladas, algunas sin ninguna referencia (como la de que tras recibir la confirmación Hitler quería ser cura...) y otras de discursos, normalmente realizados durante sus campañas electorales previas a su llegada al poder o como parte de su primer gran logro diplomático que fue la firma del concordato con la iglesia católica. Existe algo que Jacinto y su vocerío (incluido el cualificado como Cuerno) han aprendido de Goebels “Una mentira, repetida mil veces, al final termina siendo una verdad" 

En cualquier caso, vamos a dedicar un par de artículos a aportar algunos datos mas para que Jacinto pueda “pulir” sus artículos...
Efectivamente Hitler fue bautizado en la Iglesia católica, hizo la primera comunión y recibió la confirmación,  fundamentalmente empujado por su madre, devota católica más que por su padre de una espiritualidad mucho más fría. Posteriormente su práctica religiosa fue prácticamente nula. Es falsa la afirmación gratuita de Jacinto al decir que cuando se confirma desea ser sacerdote ya que aunque Hitler adolescente no desea recibir la confirmación cede ante la insistencia de su madre, tal y como recogen muchos de sus biógrafos (ver bibliografía posterior) Durante el ascenso del partido Nazi al poder hace frecuentemente uso de la religión cristiana  para ganar adeptos aunque en la intimidad desprecia las creencias cristianas y especialmente la doctrina católica, tal como se refleja en los diarios y memorias de sus colaboradores mas cercanos.
El uso que se hace de esa base cristiana para ganar adeptos resulta también patente en algunas menciones que se hacen en Mein Kampf como guiños al cristianismo. Sin embargo,  la propuesta desde el partido Nazi en 1922 de el Positivismo Cristiano, una doctrina sucedánea alejada de los origenes judios del cristianismo, del credo de los apóstoles y que negaba la divinidad de Jesucristo... Posteriormente, con el ascenso al poder del partido Nazi, fueron cobrando poder en el partido aquellos miembros más claramente anticristianos y ateos: Rosenberg, Bormann, Goebbles o Himmler. Rosenberg, un notable anti-católico, es escogido en 1934 como ministro de educación y cultura. El mismo describe en “mitos del siglo 20” a la iglesia católica como uno de los principales enemigos del nazismo. (The Myth of the XX Century, Alfred Rosenberg, 1930). En palabras de Goebbles (otro nacido y bautizado católico) “existe una oposición irresoluble entre el cristianismo y la visión heroica alemana del mundo” (Ian Kershaw; Hitler a Biography; 2008 Edn; W.W. Norton & Co; London; pp. 381–82). Himmler, por su parte, indica que uno de los papeles de la Schutzstaffen (SS) es “derrotar al cristianismo y restablecer el modo de vida germánico”(Peter Longerich; Heinrich Himmler;  Oxford University Press; 2012; p.270). Después de la firma del concordado con la Iglesia Católica en 1933, las violaciones de los acuerdos fueron constantes, tal y como pronosticó Dietrich von Hildebrand “ese documento tiene menos valor que el papel en el que está escrito” (My Battle Against Hitler: Faith, Truth, and Defiance in the Shadow of the Third Reich, Dietrich von Hildebrand, 2014.). En las memorias de Goebbles y en los Tischgespräche im Führerhauptquartier recogidos por Martin Bormann se pueden ver claramente el desprecio de Hitler por las creencias cristianas en general y en particular por las católicas.( La oposición de la iglesia a la ley de la eutanasia y eugenesia nazi (Jacinto, que Hitler era pro-vida!!!) le causó especial irritación. En palabras de su biógrafo Alan Bullock el cristianismo para Hitler era una religión de esclavos y detestaba profundamente su ética en particular. Sus enseñanzas eran una rebelión contra la ley natural de la supervivencia de los mejores y mas adaptados. (A. Bullock, Hitler, a Study in Tyranny, 1952).

Pero no nos podemos, como dice Jacinto quedar solo en palabras: la prensa y colegios católicos fueron paulatinamente desapareciendo entre 1935 y 1941. , en 1940 en el campo de concentración de Dachau existía una barraca de clérigos, con 2720 sacerdotes de los que el 94% eran sacerdotes católicos. De ellos 400 alemanes…
En el juicio de Nuremberg, se presentó como evidencia el plan de lucha y exterminio de las iglesias (Nuremberg trials, Nazi Master Plan, Annex 4, OSS report).


En cualquier caso, las cosas como son Jacinto, Hitler era católico, bautizado y confirmado, igual que tu eres católico, que Noe es católico, que Cuerno es católico, que Stalin era ortodoxo, etc, etc…

lunes, 20 de noviembre de 2017

Trata de blancas

Desde la celda de prision preventiva, a la espera de juicio posteo este artículo, colaboración de mi amiga Mabel Lozano, de denuncia de una de las lacras del siglo XX y XXI, la trata de blancas.
Cuando se habla de prostitución y el negocio creado en torno al sexo, resulta curioso como la progresía bien pensante se coloca en la postura de lo políticamente correcto: “libertad”, “dejarles usar su cuerpo como quieran, muchas de las prostitutas disfrutan de su profesión y la eligen ellas”, “les da una oportunidad en la vida...”  Esta postura es aplaudida y jaleada por los que hacen negocio de ella, entre ellos gran parte de la prensa que con un silencio culpable siguen con sus anuncios de contactos, un negocio lucrativo para ellos, sin pensar que hay detrás de ellos... pero la triste realidad, denunciada solo por personas como Mabel Lozano y por organizaciones religiosas es otra muy distinta... como botón de muestra este artículo

El pais  13 nov 2017

En primavera de 2000 llegó al aeropuerto de Madrid la selección nacional femenina de Colombia de taekwondo. 19 chicas que salieron por la puerta en fila india, ataviadas con el chándal oficial (azul, amarillo y rojo) y el escudo de la Federación. No tuvieron problemas con Inmigración pese a ser un vuelo 'caliente'. Contaban con sus visados obtenidos en el consulado de Colombia. Habían presentado sus fichas federativas y, desde luego, tenían la invitación y el programa de la competición que venían a disputar a España. Entre la documentación también contaban con papeles de un gimnasio de artes marciales de Cali en el que habían sido inscritas. Al llegar a Madrid, un autobús las desplazó a Valdepeñas, y allí se cambiaron los chándales por lencería para ser paseadas ante un grupo de hombres antes de ser distribuidas en diferentes clubes de España. En Colombia no existía ninguna federación de artes marciales, las chicas nunca se habían subido a un tatami, el chándal fue encargado por un matón, la invitación y el programa del gimnasio eran una patraña, el entrenador era el hombre que las había captado en Colombia y el proxeneta que las recibió en Barajas había ganado una apuesta a sus socios: conseguir meter el mayor número de mujeres en Madrid para ser prostituidas. Como lo consiguió, se quedó con todas las chicas y un BMW. Se trataba de Miguel, el Músico.
Hola, soy proxeneta". Ese fue el mensaje que recibió la directora Mabel Lozano, activista contra la trata de mujeres (ha realizado dos películas, la última Chicas Nuevas 24 Horas). Lozano esperaba la llamada. La gestión se produjo gracias a la intermediación de José Nieto Barroso, inspector jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF). Nieto Barroso llevaba años en contacto con El Músico, que en un momento de su carrera criminal empezó a colaborar con la Policía como 'boquerón', chivato. El Músico fue uno de los primeros grandes jefes de la trata y secuestro de mujeres en España en una década, los 90, en la que el negocio de la prostitución cambió de tercio: de ser los chulos los que proveían a los clubes de mujeres españolas, fueron los propios clubes, a través de una estructura mafiosa con infiltraciones en policía, justicia y política, los que empezaron a 'importar' miles de mujeres extranjeras engañadas. Su larguísima confesión en forma de libro ('El proxeneta', Alrevés, 2017) contrastada con fechas, cifras y comisión de delitos en poder de la UCRIF, es la primera que revela el funcionamiento de la trata y prostitución en España. Un país en el que, según datos del Gobierno, se mueven alrededor de este negocio unos cinco millones de euros al día y fueron identificadas, en 2016, 14.000 víctimas de trata: apenas la tercera parte de las mujeres captadas en sus países de origen por las organizaciones criminales.
"La primera regla que se aprende es a no mirarlas como tuyas, sino como la materia prima de tu negocio. Es importante no involucrarse en su vida más allá de lo necesario (...) Simplemente es una propiedad, como la Coca-Cola que vendes, y hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos (...) Creamos una forma de vida que se sostiene gracias a la esclavitud, sin siquiera saberlo o pensarlo (...) La trata dio paso a los macroburdeles para los clientes, que no eran otra cosa que cárceles de lujo repletas de miseria, para las mujeres esclavas de un sistema nuevo y cruel. Las convertimos en grandes máquinas expendedoras de dinero", dice Miguel, nombre falso cuyo apodo (El Músico) es real, así como las localizaciones y los sobrenombres del resto de proxenetas, todos aún en activo o encarcelados: Chepas, Dandy, Gallego... "No es un asunto de sexo, es un asunto de coco. Un buen chulo no cobra por follar; lo hace por tener la respuesta adecuada para lo que preocupa a una puta", dice Iceberg Slim en un libro autobiográfico (Pimp, memorias de un chulo, Capitán Swing, 2016).
Debajo de ese mundo regido sin códigos, donde la degradación moral alcanza niveles irreversibles (pura esclavitud: palizas, violaciones, sometimiento a base del terror y la amenaza perpetua sobre sus familias en sus ciudades de origen, visitadas frecuentemente por el captador si la chica no rinde o da problemas) se entronizan hombres como Miguel, el Músico, y se van por el desagüe vidas como la de Lucía, que llegó con 18 años a Madrid, dejando a su hijo en Colombia al cuidado de su madre para trabajar de camarera, pagar su deuda con los tratantes y quedar libre para ahorrar un dinero durante meses que en su país sería una fortuna. Ya en España se le comunicó que tenía que prostituirse. Son reacciones, dice el Músico, "clonadas". Enmudecen. Luego entran en estado de shock y empiezan a llorar. De forma inagotable. Porque saben que no hay vuelta atrás, que se han quedado atrapadas
"Nadie se levanta una mañana y decide ser puta, pero nosotros tenemos la tela de araña perfectamente tejida donde caben las promesas de una vida mejor para ella y los suyos, los halagos que le gusta escuchar y algunas ayudas insignificantes que le presentamos como grandes favores y que ella nos agradece como si lo fueran. En cuanto la mosca pega sus diminutas patitas a la red pringosa, ya le es imposible soltarse. Y ahí se queda. Cazada. Lista (...) La balanza del acuerdo verbal no se inclina a ambos lados por igual. Por eso el supuesto consentimiento de las víctimas no es más que una farsa donde no existen los requisitos éticos imprescindibles en cualquier relación personal, social o laboral (...) Yo surtí, durante años, a doce de los mejores macroburdeles que existen en la actualidad en España. Los llené de esa materia prima que los puteros llaman 'carne fresca', día a día. Y jamás me paré a pensar si la mercancía que yo importaba eran personas como yo. Ellas eran otra cosa. Eran putas".
Asumido el golpe, Lucía hizo de tripas corazón "con enorme disciplina y a destajo". En tres meses consiguió los 6.000 euros del dinero que creía deber a Miguel por sacarla de su país y darle un trabajo. También había pagado cada día los 50 euros que se abonan para poder bajar al salón y ejercer allí. Se presentó en el despacho de su proxeneta con una sonrisa "de satisfacción y felicidad". Miguel hizo cuentas delante de ella y le dijo que ya solo le faltaban 425 euros para cumplir la deuda. La convenció de que dentro de un mes volvieran a hablar, pero necesitaba extender su visado por tres meses en España para poder seguir en el club "ya sin deuda" y ahorrar para volver a su país con dinero para su familia. La extensión del visado es gratuita, pero Miguel le dijo que costaría "apenas" 1.200 euros. Le explicó que con ese visado estaría tranquila en España en caso de una redada. Quieren todas lo mismo, dice Miguel: estar en España legalmente, ahorrar y volver con dinero a sus casas. Por eso Lucía regresó al mes siguiente creyendo la deuda saldada al despacho de Miguel, pero ésta había crecido; el proxeneta sumó un gasto que "había olvidado", el de la pensión diaria: cama y comidas. Sumado todo, incluido lo anterior, Lucía ya debía más dinero que en su primera visita. "Se empezó a morir por dentro", dice Miguel.
Pasaron los meses con nuevas promesas incumplidas, cientos de clientes ("aquí de viene a chupar y follar"), hasta que un día Lucía no apareció en el salón. Tampoco se había escapado ("en este negocio lo más importante es lo que está en la puerta") ni estaba en su cuarto. Finalmente apareció: lo hizo tirada en un charco de sangre en el baño. Se había cortado las venas. La llevaron al hospital, donde le salvaron la vida de milagro. Al regresar días después al club había envejecido veinte años. "Esa mujer mayor que había devorado sin compasión a la joven y bella Lucía dio por hecho que a su deuda interminable se le sumarían las facturas de la ambulancia, el médico, el hospital, las medicinas, la diaria, e incluso una multa por su intento de suicidio". La tuvieron prostituyéndose más tiempo en otro club, éste de Denia, y al cabo de unos meses tuvieron que ingresarla en un hospital psiquiátrico. Había muerto del todo. Nunca volvió a Colombia, nunca supo más de su madre, nunca volvió a ver a su hijo.
El libro que Mabel Lozano ha escrito basándose en decenas de entrevistas con El Músico explica la realidad del mundo de luces de neón y clubes repartidos por todos los pueblos, ciudades y carreteras de España. "Llegamos a ser los propietarios de algunos de los mejores burdeles de España: El Leidys, en Denia; El Glamour, en Córdoba; El Privé, en Tarragona; La Rosa Élite y El Venus, en Valdepeñas; Los Charlys, en Consolación; El Estel, en el Vendrell; El París, en Puerto de Sagunto; El Cuatro Hermanas, en el Puxol; Las Palmeras, en Castellón...". Un mundo a la vista y consumo de todos poblado de mujeres explotadas que llegaban a España de las más diversas maneras, siempre engañadas y después traicionadas, como campeonas de un deporte que en su país no existe para ser destinadas, como mercancía, a un esclavismo que desconocían que existiese en el siglo XXI. En un país, España, en el que no está perseguido penalmente el proxenetismo en todas sus formas, por ejemplo la consentida. Y en el que las víctimas tiene más miedo a la justicia que a sus captores por la amenaza que estos representan sobre sus familias. "Apenas se invertían mil doscientos o mil quinientos euros, todo lo más", resume El Músico. "Pero ellas se convertían en un cheque en blanco. El beneficio de su explotación podía superar los doscientos mil euros. ¡Se hubieran necesitado diez kilos de cocaína para alcanzar la misma cifra que con una sola víctima!".