miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Existen las leyes morales?

En la ignorancia erudita de las afirmaciones de Jasimoto, el ilustre comentarista de APC nos encontramos con lo siguiente “Las normas morales constantes que existen son, si se fijan bien, las que tienden a la preservación de la especie y del grupo; por ejemplo proteger a las camadas que lo hacen casi todos los animales y, en el caso de los animales que necesitamos vivir en manadas o grupos organizados (hormigas y humanos por ejemplo), las normas morales tendentes a preservar el orden social tan esencial para poder sobrevivir. 
Todo lo demás es dependiente de circunstancias de todas clases y colores.
Resumiendo, la única constante moral de la humanidad, como de cualquier otro animal, es la supervivencia de la especie y del grupo si lo hubiere.” Afirmación, que en la linea habitual del blog, es aplaudida con las orejas por Cuerno.

Es decir nos dicen que la idea de que existe una ley de la naturaleza o de la conducta decente que todos los hombres conocen no tiene sentido, puesto que las diferentes civilizaciones y las diferentes épocas han tenido muy diferentes moralidades. Pero el problema es que esto no es cierto, si alguien se toma el trabajo de comparar las enseñanzas morales de, digamos, los egipcios, los babilonios, los hindúes, los chinos, los griegos y los romanos antiguos, lo que lo dejará realmente asombrado es la semejanza que existe entre cada una de esas enseñanzas y las nuestras.  Los hombres pueden diferir con quien debe proceder sin egoísmo (con nuestra propia familia o con todo el mundo), pero siempre han estado de acuerdo en que uno mismo no debe ponerse en el primer lugar: El egoísmo nunca ha sido admirado. Los hombres han diferido en cuanto a si se puede tener sólo una esposa o cuatro; pero siempre han estado de acuerdo en que no se puede simplemente tener la mujer que a uno le apetezca. 
Pero lo más notable es lo siguiente: Cuando uno encuentra a alguien que dice que no cree que exista lo correcto y lo incorrecto, algo más tarde verá que esa misma persona echa mano de este principio. Si yo no cumplo la promesa que le hice se quejará de que no es justo enseguida.

Ante esta argumentación, enseguida surgen los Jasimotos diciendo "Lo que Veneno llama ley moral, ¿no es simplemente nuestro instinto de rebaño, que se ha desarrollado como todos nuestros otros instintos?" No voy a negar que podemos tener ese instinto de rebaño; pero esto no es a lo que me refiero al hablar de ley moral. Todos sabemos lo que es ser impulsados por nuestros instintos: el amor maternal, el instinto sexual o el instinto de la alimentación. Supongamos que oímos el grito de alguien en demanda de auxilio. Probablemente sentimos en ese momento dos deseos: el de ayudar (instinto de rebaño) y el de no correr peligro (instinto de conservación), pero existe un tercer elemento: el juicio que hacemos que nos dice que debemos ayudar y reprimir el deseo de huir.
Otra forma de ver que la ley moral no es sencillamente uno de nuestros instintos, es esta. Si dos instintos se hallan en conflicto, y no hay nada más en la mente  que estos dos instintos, es obvio que el más fuerte de los dos prevalecerá. Pero en los momentos cuando más conscientes nos hallamos de la ley moral, generalmente parece decirnos que nos hagamos de parte del más débil de los dos impulsos. Con toda probabilidad desearíamos mucho más preservar nuestra propia vida que ayudar a un semejante que se está ahogando; pero la ley moral nos dice que le ayudemos de todas maneras. y ciertamente, ¿no nos dice a menudo que hagamos que el impulso correcto sea más fuerte de lo que por naturaleza es?


2 comentarios:

  1. Hola Mujer Venenosa, concuerdo en todo lo que usted dice aqui, pero no solo los ateos husmean su blog, en este mundo tambien existen personas que buscan altos ideales y que son honrados y honestos.

    Yo de vez en cuando vengo a leer sus articulos y aprendo mucho

    Gracias de verdad

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