Como continuación del artículo que presentaba ayer, traigo otro tema aquí en el que la Iglesia católica ha planteado una postura de resistencia: la pornografía.
El presente articulo resume algunas de las principales conclusiones extraídas en el estudio monográfico “the Social Costs of Pornography: A Statement of Findings and Recommendations “ llevado a cabo en Princeton, esponsorizado por el Witherspoon Institute and co esponsorizado por el Institute for the Psychological Sciences.
Este estudio se centra en una visión multidisciplinaria del problema en un tema capital en un momento en el que el consumo de pornografía, especialmente de pornografía en internet, ha llegado a una escala sin precedentes.
La historia de la pornografía se extiende tan atrás en el tiempo como la propia civilización humana. Imagenes en la antigua Grecia y las escenas pornográficas pintadas en el antiguo complejo de Pompeya son dos ejemplos citados con frecuencia, aunque hay, por supuesto, muchos más. Los mismos conceptos de "obscenidad" y "pornografía" tienen raíces etimológicas latinas y griegas antiguas.
Sin embargo, a pesar de la preocupación que la pornografía ha planteado tradicionalmente, está claro que la pornografía de Internet de hoy en día es cualitativa y cuantitativamente diferente de cualquiera anterior. Esto es así por lo menos por tres razones: (1) la ubicuidad y accesibilidad de la pornografía en Internet; (2) la diferencia cualitativa en las imágenes y la naturaleza "hardcore" de gran parte de la pornografía en Internet; Y (3) el fuerte aumento del consumo de pornografía en Internet.
Es cierto que a la vez se produce un sentimiento de libertad cercenada cada vez que se nombra la posibilidad de ejercer un control sobre el acceso a la pornografía, sentimiento falseado , quien sabe si respondiendo a intereses, ya que si miramos el registro empírico de los daños de la pornografía, las conclusiones son claras. Como ha dicho un estudio clínico, "los que dicen que la pornografía es un entretenimiento inofensivo, una expresión sexual benigna o una ayuda conyugal, claramente nunca se han sentado en un consultorio de terapeuta con individuos, parejas, o familias que están sufriendo o recuperándose de sus efectos devastadores”.
Existen hechos clamorosos en torno a la pornografia como son los siguientes:
- El acceso, disponibilidad y consumo de pornografía alcanza niveles nunca vistos en la sociedad: en Estados Unidos se producen anualmente 11000 películas porno frente a las 500 (aprox) películas producidas en Hollywood. Cada segundo hay 28254 usuarios de internet viendo pornografía, cada día hay al menos 116000 búsquedas en internet sobre pornografía infantil…
- El consumo de pornografia hoy en día tiene como principales víctimas a las mujeres y a los niños: aunque en la cultura norteamericana y de Europa occidental, las relaciones están fundadas en el respeto mutuo, el poder compartido y el amor romántico, en la pornografía, tal como aparece en Internet, consagra en muchas ocasiones lo contrario: relaciones basadas en la falta de respeto, el desapego, la promiscuidad y, a menudo, el abuso.Respecto a los niños, su acceso a la pornografía raramente está limitado y se encuentran recibiendo un modelo erróneo: La pornografía no muestra cómo una pareja real negocia un conflicto o crea intimidad. Por otro lado es frecuente la exposición de jóvenes y adolescentes al fenómeno del sexting.
La prevalencia de la pornografía se suele justificar bajo una capa de libertad y privacidad: “déjame que consuma libremente en mi privacidad porque no hago mal a nadie, especialmente si soy un adulto que consume consentidamente”.
Sin embargo esto raramente es así, ya que numerosos estudios psicológicos muestran la afección que sufren las relaciones de pareja por efecto de la pornografía, por no señalar los cada vez más numerosos casos de adicción a la pornografía que aparecen en los países más avanzados.
Aunque alguien podría argüir que es extremadamente difícil o imposible trazar un nexo de causalidad entre cualquier versión de la pornografía y los daños causados, no se puede tampoco negar la tendencia de la pornografía a producir daños reales a gran escala. Además debemos considerar que los daños materiales no siempre son el fundamento más decisivo para la ley. Algunas de las partes más importantes de nuestras leyes no podían justificarse si tenían que depender de una prueba de lesiones materiales.
La triada del consumo de pornografía, la dependencia y la adicción no es claramente el único problema al que se enfrenta nuestra sociedad. Sin embargo, es un problema serio, así como infravalorado, que merece independientemente de las creencias y persuasiones políticas que se atienda al registro empírico de sus daños. Aquellos que ignoren este registro lo harían en detrimento de la sociedad que está formando y también en detrimento de aquellos que merecen ser adultos en un mundo menos saturado de imágenes pornográficas.
Estoy especialmente agradecido a los bloggers de APC porque no sé con qué intención, hacen un seguimiento fiel de mis posts. Moito Obrigado...
ResponderEliminarContinuacion: probablemente existe un temor a que publico sobre ellos, pero como pueden ver los estoy obviando. Hace tiempo he sido consciente que su modo de vida es el comentario/respuesta y comentario, con una serie de tertulianos habituales (no se cuantos son perfiles reales) que se contestan y rebaten, pero con poco interés en un debate real (¿no es cierto Cuerno, Jasi?)... así que tranquilos
ResponderEliminarhasta que no se me vuelvan a alterar los ovarios y haga algún otro ataque...
Lo que ocurre no solo con APC sino en muchisimos foros y diferentes lugares de la 'redes sociales' es que se genera una dinamica de 'discusion' toxica y adictiva.
ResponderEliminarEl internauta al sentir que esta protegido por el anonimato, y fomemtado por la ausencia de leyes claras, desarrolla lo que llamamos la mora de la prision.
Son lugares en donde la educaciony respeto por el projimo desaparece, la gente que es grosera en foros, podria no serlo en la vida real.
Los foros serian el 'detonante' para hacer salvajadas que no cometerian en la vida real.
Aqui en el mundo virtual pueden jugar a insultar y 'herir' a desconocidos. y ciertamente estas personas extraen cierto placer y gratificacion en esa conducta
Lo malo de esas recompenzas cibervirtuales es que el efecto de droga es de muy corto tiempo, asi que el individuo genera una dependencia toxica en ese ciclo que usted llama 'comentario/respuesta', como la situacion es adictiva el individuo necesita repetirlo mas frecuentememte e insultar en mayor escala.
Una persona afectada de esa manera no se da cuenta que a la postre unicamemte terminara con un problema bastante grave.
Bien hace usted en alejarse de esos ciclos absurdos
Yo de echo he decido tambien cortar con ese tipo de comunicacion infructuosa