Llevar una cruz al cuello fue, durante cuatro largas décadas en Albania, la manera más expedita de ir a dar con los huesos a una cárcel por no menos de cinco años. El país que en 1967 se declaró oficialmente “ateo” bajo la dictadura del comunista Enver Hoxha.
El Papa Francisco visitó Albania en 2014. Cuando le preguntaron ¿por qué Albania? les citó dos motivos: uno, constatar la armonía lograda por musulmanes, católicos y ortodoxos en la conformación de un gobierno de unidad nacional, muestra de que es posible el trabajo conjunto; y el segundo, confirmar en la fe al pueblo de Dios en esa tierra, ayer tan martirizada por la absurda política del ateísmo oficial. “Sentí que tenía que ir...".
“Albania será siempre fuerte, siempre roja, como tú la deseaste, camarada Enver”, aseguró en 1985, en el funeral del tirano, su sucesor Ramiz Alia, a quien la debacle del comunismo europeo obligó a poner al país en la senda de la transición hacia una sociedad democrática.
El actual subsecretario del Pontificio Consejo Cor Unum, Mons. Segundo Tejado, llegó a Albania en 1993 , y escuchó el duro testimonio de miembros de la Iglesia local: “Tuve la fortuna de conocer a muchos de ellos, hombres estupendos: el P. Lulli, jesuita; el Cardenal Koliçi, de Shkodër; Mons. Ilia, los padres franciscanos y tantos otros, todos ellos con historias de heroicidad y de testimonio de fe enormes”.
“Fue un tiempo muy difícil y largo. El clero albanés estaba muy bien formado, y se mantuvo fiel al Papa y a la propia fe. Lo que el régimen pretendió en un principio no fue destruir las creencias, sino hacer que estas fuesen controladas por el Estado. La Iglesia católica albanesa se negó y se mantuvo fiel a Pedro de una manera heroica. Es una Iglesia mártir”.
Por otra parte, en el contexto de la represión comunista, las familias, con su instinto de supervivencia, habían preferido guardar silencio sobre su credo, cualquiera que hubiera sido este. Los mayores rezaban discretamente, sin hacer parte a los chicos, para evitar que estos cometieran públicamente alguna indiscreción, por lo que la transmisión de la fe se truncó en alguna medida.
En la actualidad en ese país de poco más de 3 millones de habitantes y notable homogeneidad étnica, muchos jóvenes se califican como ateos o agnósticos. Ciertamente, entre la población de creyentes se delimita un mayoritario segmento musulmán (56,7%), uno católico (10%), uno ortodoxo (6,8%), uno islámico bektashi (2,1%) y un importante bloque (16%) que no especifica religión alguna.
Has sido cuatro décadas sin catequesis, sin sacramentos, sin expresiones públicas de la fe, y con amenazas muy ciertas sobre la vida de los creyentes (el régimen llegó a asesinar a varios sacerdotes por atreverse a bautizar a un niño en la capital).
Para destacar:
ResponderEliminarhttps://ramrock.wordpress.com/2017/07/09/el-socialismo-es-un-error-intelectual/
Un video de denuncia contra los regimenes ateos formados en la violencia
interesante video...
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