Abundan en el blog ateísmo para cristianos entradas que pretenden machacar en la cabeza del inexperto visitante una idea: la mayor parte de los males en el mundo han sido causados por la religión, y en especial por el cristianismo.
No es una idea brillante ni nueva (parte del siglo XVIII, ya ha sido ampliamente difundida por Dawkins en su literatura), pero eficaz si no la analizamos con un poco de detalle. En el blog se defienden incluso afirmaciones difícilmente sostenibles como que la causa del holocausto nazi fue en gran medida que Hitler era católico (sic, según Jasimoto “el historiador”), o los crímenes de Stalin en virtud de sus creencias…
Un planteamiento adecuado sobre “religión y males del mundo” tendría que fijarse, antes que nada, en lo que los hombres han hecho con las religiones, a pesar de que las principales (cristianismo, islamismo, hinduismo, budismo), enseñan la compasión, la fraternidad y el respeto por la vida. (En el caso del islamismo habría que matizar, pero sustancialmente es así). No se puede entender que el cristianismo sea fuente de odios si sus principales enseñanzas son cosas como “Dios es amor” o “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, dando la vida por lo demás, no quitándosela. ¿Significa pues esto que porque un caudillo ordene matar en nombre De Dios, es Éste el Dios cristiano, el que nos lo ordena?¿o significa que un bautizado que mata, asesina, es cruel lo hace en virtud de que es cristiano? ¿No será más bien que no está actuado conforme a los mandatos de su religión?
Es una constante histórica que los seres humanos han utilizado la religión también como instrumento de poder, como factor de propaganda, como un modo de dominar fraudulentamente las conciencias. Lo han hecho faraones egipcios, monarcas asirios, césares romanos, reyes cristianos, dictadores republicanos como Cromwell y, hasta hoy mismo, no pocas facciones del islam. Pero no por eliminar la religión se suprime el odio, como lo demuestra ampliamente la historia del siglo XX.
La gente va más a la iglesia, reza más, no porque considere a Dios como caudillo de la guerra, sino porque experimenta la fragilidad de la vida humana. El hombre es confrontado entonces con los fundamentos mismos de la existencia, y es justo ahí donde la idea religiosa de Dios encuentra su lugar más adecuado.religion y males
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